Esperanza de ciudad
Por: Haniel Valdés Velázquez He sido siempre un enamorado confeso de la ciudad que vivo, nací aquí, aprendí a caminar, a correr, a nadar, aprendí, porque aquí crecí, estudié, fue quizás culpa de esta ciudad el que sea lo que soy ahora. Crecí corriendo descalzo por mi calle, aún sin asfalto, bañándome en una playita pequeña, de agua nunca azul, o verde, o que ni siquiera parecía agua en algunas ocasiones. Fui feliz diciendo adiós a los trenes que pasaban a escasas cuadras de la mía, viendo papeles volando por el viento cuando transitaban camiones a toda velocidad por la carretera. Aprendí de memoria la historia de cada sitio, de cada héroe que visitó mi ciudad, escuché las historias de mis vecinos, de sus amigos, de sus familias, aprendí a querer cada rincón, a sacar algo bueno de cada relato sobre los tiempos pasados. Soy admirador del mar, de lo cambiante de las mareas, de los barcos que cruzan la bahía, de los pescadores que se pierden en el azul infinito para encontrar el sust...